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Congreso de la Asociación Alemana de Romanistas 2019, Kassel

Restauración, reconstrucción, renovación.

29 de septiembre – 2 de octubre 2019

La dinámica interrelación entre las ideas de restauración, reconstrucción y renovación se pone de manifiesto actualmente en las disputas en torno al Palacio Real de Berlín y al “nuevo casco antiguo” de Fráncfort, obras a las que se acusa de ser una artificiosa reedificación de viejas arquitecturas. Pero también se manifiesta en la dimensión política cuando a un mundo crecientemente globalizado se opone la urgente reconstrucción de los estados nacionales, o una constitución de identidades nacionales sentida como necesaria renovación. Reconstrucción y renovación son conceptos particularmente perspicuos en el plano arquitectónico y político, pero los principios a ellos subyacentes tienen amplio alcance y resultan determinantes para áreas enteras de la acción cultural, incluyendo el lenguaje y la literatura. En términos generales una restauración puede ser entendida como una reacción a acciones y procesos que han alterado decisivamente disposiciones preexistentes, o han destruido estas. Una restauración ha de ocuparse de los vestigios de órdenes o estructuras precedentes, decidiendo en qué medida se debe conferir autoridad a viejos sistemas, y tiene que situarse entre los dos polos de la reconstrucción y la renovación, de la continuidad y de la discontinuidad: mientras que una reconstrucción tiene por meta la (ilusoria) reiteración de estados primitivos, una renovación implica un distanciamiento frente a las viejas formas y permite que de los restos y fragmentos de estructuras pretéritas surja algo substancialmente nuevo. A diferencia de la reconstrucción, la renovación es un concepto enfático.

Restauración, reconstrucción y renovación arrastran, como conceptos, múltiples connotaciones y valoraciones. Estas ricas aportaciones semánticas deben ser motivo para que la Ciencia Literaria, la Lingüística, la Ciencia de la Cultura y la Didáctica de las Lenguas hagan fértil uso de las tres categorías, tanto en sus respectivas áreas como en el marco de un diálogo interdisciplinario. El espectro temático que proponemos es deliberadamente dilatado. En la Ciencia de la Literatura es imaginable una atenta consideración de los movimientos literarios o periodos artísticos que estuvieron basados en la idea de reconstrucción (el Renacimiento, el Clasicismo o el Manierismo, p.ej.), o que apelaron a conceptos afines a la renovación (como el Futurismo o el Expresionismo). Otros temas abordables son la historia de los géneros literarios o la teoría de la literatura en el marco de las tensiones entre renovación y reconstrucción; pero igualmente, claro está, textos literarios que configuran restauradoras o renovadoras formas narrativas en tiempos de convulsiones políticas y sociales. En la Lingüística romanista se brinda la oportunidad de tratar temas de política y conciencia lingüísticas: imaginables campos de investigación serían aquí el tópico de la crisis del lenguaje, que va acompañado la mayoría de las veces por el deseo de una renovación de la lengua; o el concepto mismo de restauración, en el contexto de los afanes de índole político-lingüística que están encaminados  a estabilizar lenguas y variedades románicas amenazadas. Planteamientos críticos referidos al sistema lingüístico pueden describir el cambio de estructuras y categorías de la lengua a la luz de la dicotomía que representan la reconstrucción y la renovación. Desde una perspectiva didáctica cabe aplicar nuestra triada conceptual a la discusión ligada a la adquisición, el aseguramiento y la reactualización de competencias lingüísticas. Los conceptos de reconstrucción y renovación pueden otrosí  ser utilizados con el objetivo de ofrecer un modelo de los procesos de comprensión y producción textual, así como de la asimilación de saberes. Dentro de una perspectiva cultural más genérica puede tener un efecto esclarecedor analizar en diferentes comunidades culturales del pasado y del presente los tres conceptos como categorías demarcadoras que están cargadas de complejas connotaciones,  para lo cual parece oportuno de nuevo un modo de proceder interdisciplinario, buscando la colaboración de la Ciencia Histórica y de  la Sociología.

Estas son solo un par de ideas en torno a los conceptos susodichos. Darles pleno contenido es tarea de las y los romanistas que, en las distintas áreas mencionadas, concebirán secciones y pronunciarán conferencias.

El tema elegido guarda por lo demás relación con la historia contemporánea de la ciudad de Kassel, la cual ilustra muy expresamente un proceso de destrucción y restauración. Kassel no es la única ciudad cuyo fisonomía después de 1945 lleva la impronta de la guerra, pero en ella es particularmente patente la fase restaurativa.  La arquitectura de los 50 ha dejado una enorme huella en la imagen de la ciudad y contrasta con edificios históricos tales como el Parque de Montaña y su monumental Hércules, así como con el palacio de la Orangerie. Otra singularidad que caracteriza a Kassel es que la exposición de la documenta tiene en la ciudad que la acoge una determinante historia propia. Los “7000 robles” de Joseph Beuys –tal es el título de una obra de arte expuesta en la documenta 7 en 1982- y las piedras basálticas a sus pies pasan tan poco desapercibidos en el paisaje urbano como otras numerosas piezas artísticas de distintas ediciones de la muestra.

Me complace, en fin, invitarles a aprovechar las próximas Jornadas de la Romanística para conocer la Universidad de Kassel y la ciudad.

Angela Schrott

Presidenta de la Asociación Alemana de Romanistas

 

(Traducción: PD Dr. Juan-Manuel Serrano, Universidad de Kassel)